
Un coche creado a partir de un Lotus Elise, con tres motores eléctricos, se sumerge directamente, sin capota, dando aire a sus ocupantes mediante reguladores.
Inventado por Frank Rinderknecht, el sQuba corre a 120km/h en carretera, pero sólo a 6,4km/h sobre agua y 3,2km/h bajo el agua, sumergido a un profundidad de 10 metros y durante dos horas. Cuesta 1,025,000 euros.







